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Nuevas tecnologías, viejas prácticas

Una de las discusiones que recorre a la edublogsfera es cómo evaluar en estos tiempos en los que nos dedicamos a la educación con alumnos reales y en aulas reales intentamos instrumentar los cambios a los que permanecen indiferentes quienes deciden sobre política educativa. Resulta llamativo, en este contexto,  la entrevista a Carlos Arroyo, director del IUP, pero también director de relaciones corporativas del Grupo Santillana , publicada por educ.ar. En la misma, Arroyo expone sobre un desarrollo del e-learning el cual -según él- rompe antiguos paradigmas. Sin embargo el proceso (¿será en este caso un proceso?) de aprendizaje es evaluado de un modo tradicional.

Es aún más llamativo cuando el entrevistado dice que la formación online se diferencia de la presencial por  la necesidad de llegar al alumno con buenos contenidos bien dirigidos hacia el aprendizaje real, cambiando un poco el paradigma antiguo de enseñanza que es el emisor lanza la enseñanza y el otro la recibe o no. Aquí me gustaría detenerme para hacer hincapié en algunas cuestiones, que en mi opinión convierten esta última frase en un duplete de sofismo y falacia. En primer lugar, los educadores no nos hemos dedicado a lanzar contenidos al boleo para que los ataje el que quiera. La educación no se ha tratado de eso hasta el advenimiento de la web 2.0. Pero además, aún si hubiera sido así, la creación de contenidos e-learning no provoca que necesariamente los contenidos sean lanzados al alumno en forma individual. A su vez, aún si esto último fuera cierto, dirigir los contenidos al alumno tiene nada que ver con el aprendizaje centrado en el alumno ni con un cambio de paradigma.

Las universidades y sobre todo las editoriales que desde los tiempos BG* publican libros de texto deben sentir que su negocio está amenazado por los OERs , las licencias GNU , Creative Commons y la Web2.0. Están en su derecho de defender como puedan y como quieran su negocio. De eso (y de algunas cosas más) se trata el capitalismo. Sin embargo, se supone que el estado debe velar por el interés colectivo, aún en un estado capitalista. El portal del Ministerio de Educación debería ser un portal de acceso a contenidos libres, no un multiplicador de intereses empresariales.

*BG: Before Google

Imagen: Uploaded on July 24, 2006 by mushon


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Categoría: Culturas, Destacado, nA

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