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Por qué hay que planificar / 2

Modelo del embudo

Este artículo es una segunda versión del original, extraviado al colapsar el servidor del blog.

Todo, absolutamente todo, empieza en una idea: Cambiar algo de lugar, tomar otro camino, cambiar una prioridad, conseguir algo que no tiene, renovarlo si ya lo tiene… No importa cuál sea su actividad ni la estructura que lo relaciona con ella. No importa si se trata de cuestiones tangibles, intangibles o de ambas. Tampoco importa si es un microemprendedor o gerente en una corporación. A usted le sucede lo mismo que a mí. Le invito a que pensemos por qué.

Cualquiera sea nuestra condición, tenemos pocas limitaciones en la imaginación, algunas más en el lenguaje y muchísimas más en la práctica.

Podríamos pensar que el proceso de conversión de una idea a la práctica, tiene la forma de un embudo, como ejemplifica la gráfica del embudo.

El pensamiento es como la Web: no tiene límites visibles. Es una actividad expresiva que todavía no ha podido ser encerrada en palabras. De modo que el lenguaje es el primer recurso que tenemos a mano para capturar un pensamiento. Y es a su vez la instancia que media entre el pensamiento y la acción.

Lenguaje que incluye la palabra, las imágenes, la voz, el sonido o cualquier otro recurso expresivo, pero que de todas maneras, nunca tendrá la suficiente riqueza como para dar cuenta de todos los pliegues de la experiencia humana. Las palabras fallan, nos enseñó Jacques Lacan.

Del dicho al hecho, hay mucho trecho, dice la sabiduría popular. Poder hacer algo que se enuncia tiene sus bemoles. En términos de la materialización de una idea expresada verbalmente, uno tropieza con las limitaciones de la realidad. Los materiales que necesita no funcionan como pensábamos, o no se consiguen, o el efecto esperado no depende de lo que habíamos previsto, o el presupuesto se nos va de escala, o hay que resolver algo imprevisto antes de continuar…

A medida que usted se mueve del pensamiento a la acción, empieza a recortar y a cambiar las condiciones.

Por eso hay que planificar.

No se trata de dominar una disciplina académica sino de servirse de un dispositivo que nos permita mediar entre una idea y su puesta en práctica. Por eso la incluyo en los dominios del lenguaje. Y por eso no hablo de una herramienta, sino de un dispositivo.

Escriba, dibuje, modele, haga una lista o lo que sepa hacer. Eso le permitirá empezar a abordar los detalles de la puesta en práctica. ¿Qué necesita primero? ¿qué materiales, qué condiciones, qué situación? En esta etapa usted necesita aprender acerca de un objeto que todavía no es tal, excepto en su pensamiento. Y para aprender, nada mejor que preguntar-se. Verá cuántas cosas que en su pensamiento simplemente son así, necesitan que usted tome decisiones acerca de ellas, o las revise.

Además de esta pérdida de espesor que se produce entre una idea y su puesta en práctica, la otra razón por la que usted necesita planificar es porque toda implementación está sometida a los vientos cruzados de las urgencias y las demandas del día a día. No se puede parar el mundo cada vez que necesita hacer algo nuevo. Tiene que hacerlo en los espacios insterticiales de su día a día y aplicando esfuerzo, talento y recursos extras…

Y la planificación le servirá para hacer ese pasaje lo más ordenado y eficazmente posible.

Áreas claves de trabajo (3), Ítems relevantes (3.1), Tareas necesarias (3.1.1).

 

Si no conoce un método mejor, utilice el del embudo (de lo más grueso a lo más fino).

Arme una planilla en una hoja de cálculos y escriba las 4 ó 5 áreas claves en las que deberá trabajar.

A continuación, liste los ítems de mayor relevancia que deberá resolver dentro de cada una de las áreas.

Finalmente, duplique esa planilla y abra cada ítem, describiendo cada una de las tareas que necesitará realizar. Si le parece, abra al lado una columna para poner fechas de vencimiento de la tarea y otra para apuntar responsables, condicionantes u observaciones.

Complete con el mayor detalle posible los datos. Puede agregar asignación de horas y cálculos, para aproximarse lo más posible al panorama. Sin embargo, no pierda de vista que ha trazado un mapa. Cuando lo lleve al territorio, seguramente aparecerá la necesidad de hacer nuevos ajustes.

Imagínese si se hubiera internado directamente en el territorio, sin haber trazado un mapa…

 

 

 

 

 

 


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Categoría: Culturas, nA

Acerca del Autor ()

Soy Diseñador de Comunicación, Estrategias Digitales y de Capacitación. Ayudo a las personas y a las organizaciones a instalarse en la Web 2.0, a integrar sistemas, herramientas, culturas, metodologías y lenguajes colaborativos. Podés encontrarme en Google+, en Facebook o en LinkedIn.

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